SÍ, LA DIÁSTASIS TIENE SOLUCIÓN

Por: Mamen Matesanz

Resultados obtenidos con clientes desde Febrero 2014

 

En este artículo quisiera tratar un tema desconocido no sólo por muchas mujeres sino también por muchos hombres, la diástasis.

¿Qué es la DIÁSTASIS?

La diástasis de los rectos es la separación de los músculos abdominales en la parte delantera del abdomen, en la línea alba.

Durante el embarazo se produce una distensión de toda la musculatura abdominal a medida que nuestro bebé y nuestro útero van haciéndose más grandes. Imaginémonos que nuestra barriga es como un globo que se va inflando lentamente a medida que crece el bebe. Entre los rectos abdominales se encuentra la línea alba, una banda de tejido conectivo, cuya función es mantenerlos unidos. Si este tejido ha resultado dañado durante el embarazo o el parto no volverá a cumplir su función por lo que entre los rectos abdominales habrá una separación más o menos grande que afectará al abdomen dándole un aspecto flácido y descolgado, esa antiestética tripilla.

Pero este problema no es exclusivo de las mujeres que han dado a luz si no que también pueden padecerla los hombres o mujeres que nunca han estado embarazadas. Las principales causas que pueden provocarla son: la excesiva realización de ejercicios abdominales sin que nuestro cuerpo sea capaz de soportar esa presión intraabdominal, la obesidad y el estreñimiento.

¿Qué consecuencias puede tener?

El primer signo, y más evidente es una tripita que cuelga o abombada y que nos disminuye pasados unos meses. Pero al margen de aspectos puramente estéticos hemos de tener en cuenta que la faja abdominal ya no ejercerá su función de protección de las vísceras y órganos internos. Ello no sólo afectará a nuestra estática corporal provocando dolores de espalda o una lumbálgia crónica, si no que nos puede ocasionar problemas digestivos (al tener en disposición diferente las vísceras), hernias y problemas de incontinencia urinaria y fecal.

¿Cómo solucionar este problema?

La diástasis se puede mejorar y es reversible. Sólo en caso de que el tejido este roto será necesaria la cirugía. Podemos volver a tener el vientre plano, eliminar y prevenir los problemas digestivos, lumbares y de suelo pélvico.

Hace más de un año, y he de decir que por casualidad (es una pena que no haya más difusión por parte de los profesionales médicos) descubrí los ejercicios hipopresivos. A lo largo de este tiempo he trabajado con muchas mujeres con diástasis. En todos los casos las mejorías han sido notables y en la mayoría hemos conseguido volver a unir los rectos. No solo hemos conseguido mejoras estéticas importantes (reducción del perímetro de la cintura y vientre mucho más plano) sino que hemos solucionado problemas de incontinencia urinaria, de espalda y un tránsito intestinal mucho más regular.

¿Por qué los ejercicios hipopresivos?

Durante mucho tiempo teníamos la creencia de que si hacíamos muchos abdominales, tipo crunch, conseguiríamos reducir nuestra barriga. Nada más lejos de la realidad. Los abdominales tradicionales ejercen una importante presión (que no todo el mundo es capaz de gestionar), nos empujan vísceras y órganos internos hacía abajo, además, al realizar estos ejercicios los músculos rectos del abdomen se separan, y la diástasis de rectos empeora.

Los ejercicios hipopresivos no solo nos permiten trabajar las fibras que proporcionan el tono del abdomen y cerrar la diástasis si no que nos ayudan a recuperar y/o fortalecer nuestro suelo pélvico. Como veréis en los datos adjuntos nos ayudan también a mejorar nuestra capacidad espiratoria (test peak-flow) y a mejorar la competencia de nuestro abdomen (si al toser nuestro abdomen sale hacia afuera o bien hace su función de protección y se va hacia adentro)

Después de meses tomando datos a continuación podemos ver cómo han funcionado los hipopresivos en mujeres de diferentes tipologías tras 3 meses de realización de ejercicios hipopresivos. Como protocolo he de deciros que la primera sesión siempre hago una valoración inicial que incluye: test de incontinencia urinaria, mediciones de cintura, test respiratorios (peak-flow y snif-test), test diafragmático, tono de la faja abdominal, diástasis y test de competencia abdominal (o tos). A demás si el espacio me lo permite hago fukuda y test nucales.

Durante un mes hacemos hipopresivos 2 veces por semana (1/2 hora). Mi experiencia me está demostrando que este tiempo es más que suficiente. Aun con pausas las sesiones son muy intensas.

Después de un mes y medio intento que mis clientes hagan los hipopresivos cada día. Conmigo siguen entrenando 2 días por semana (en este momento empiezo a introducir hipopresivos dinámicos (os he de decir que les parecen muy exigentes pero les encantan). El resto de días hacen una serie que les he preparado (en función de las características de cada una) y que dura entre 22-25 minutos. En muchos casos consigo que lo hagan a diario en otros unos 5 días. Y aquí tenéis una pequeña muestra de los resultados.

ARTÍCULO DE MAMEN MATESANZ. Noviembre 2014

REVISTA DDERMIS. DISTRIBUCIÓN GRATUITA EN FARMACIAS

ARTÍCULO SOBRE LA DIÁSTASIS DE MAMEN MATESANZ