MENOPAUSIA

 

 

La mujer físicamente activa puede ser fisiológicamente diez o veinte años más joven que una mujer sedentaria de su misma edad. La razón es simple: los sistemas fisiológicos se adaptan a las demandas que se imponen sobre ellos.

 

La mujer activa no sólo obtiene un beneficio fisiológico inmediato, sino que también se está asegurando una buena calidad de vida en el futuro. La mejor medicina preventiva contra algunos de los problemas de la vejez puede ser la "prescripción de ejercicios" de por vida. Afortunadamente, nunca es demasiado tarde para sacar provecho de la actividad física. Las mujeres sedentarias que comienzan un programa de ejercicios mejorarán la capacidad funcional de su sistema cardiovascular, tendrán mayor fuerza y resistencia muscular y aumentarán la flexibilidad. Una "prescripción de ejercicios" individualizada, realizada por un profesional capacitado, asegurará que tales beneficios se obtengan a través de una progresión segura de actividades.

 

Las mujeres que realizan actividad física pueden llegar a ser fisiológicamente 10 o 20 años más jóvenes que aquellas mujeres sedentarias de la misma edad cronológica.

 

Lo importante es adecuar el programa a las necesidades, capacidades, limitaciones e intereses de cada persona. Esto es particularmente importante para las personas mayores de 50 años. Sus historias deportivas varían desde las más atletas hasta las de las mujeres que comienzan algún programa de ejercicios después de años de inactividad. Muchas mujeres postmenopáusicas nunca habían entrenado antes, debido a que los deportes no eran incentivados en las niñas y mujeres, cuando éstas pasaron por el sistema educativo de las décadas del '30 y del '40. Como resultado, estas mujeres no sólo pueden carecer de las capacidades físicas, sino también del conocimiento para planificar un programa de acondicionamiento seguro y efectivo.

 

Los beneficios que proporciona a la mujer de cualquier edad la práctica de ejercicio físico en la prevención y tratamiento de la osteoporosis, enfermedades cardiovasculares, estrés, diabetes, hipertensión, desórdenes del sueño, dolor crónico, para la pérdida de peso, mejora de la imagen y autoestima, promoción del bienestar emocional, etc.

 

Debido a sus efectos beneficiosos, el ejercicio físico es una de las principales estrategias para el abordaje de los principales problemas que afectan a los adultos y mayores, entre ellos la menopausia.

 

Unos hábitos de alimentación correctos unidos a la práctica habitual de ejercicio físico ayudan a prevenir la ganancia de peso asociada a la menopausia, así como a reducir la circunferencia abdominal. El ejercicio también ayuda a controlar otros síntomas, entre ellos los relacionados con el estado de ánimo negativo, síntomas depresivos y la irritabilidad. El ejercicio físico regular produce incrementos significativos en la calidad de vida.